martes, 1 de enero de 2013

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCXIV

 "-¡Qué espantoso churro, carajo!"
"-¡Ey, ey, soy Hugo Weaving, no Lana Wachowski!"


El último fin de semana del año fue el peor en cuanto a cartelera comercial se refiere de todo el 2012. Vea si no: acaso lo más interesante sea ese ambicioso desastre de tres horas de duración llamado Cloud Atlas (Ídem, EU-Alemania-Hong Kingo-Singapur), un interminable trailer con seis historias a medio cocinar y dirigido a seis manos por Tom Tykwer y los hermanos Lana y Andy Wachowski. Mi crítica está en el Primera Fila de Reforma del viernes pasado.

6 comentarios:

Joel Meza dijo...

¿Ambicioso desastre de tres horas, mejor que Bilbo Begins?
Te dije que no te tomaras esa última jeineken, era la bocina de regalo...

Ernesto Diezmartinez dijo...

Joel: Ah, ya decía yo... Bueno, acaso no es mejor en la ejecución, pero por lo menos los Wachowski y Tykwer arriesgaron. Jackson, ni eso.

Christian dijo...

Esta es de esas peliculas que en otras circunstancias hubiera ido a ver "no'mas por convivir" como dicen, pero las tres horas me dan una fiaca inmensa. La veré cuando la estrenen en el canal cinco o algo así...

Champy dijo...

Tropezón gigante. Triste por ellos.

2046

José Candás dijo...

Y ahora, el comentario del loco al que sí le gusto... o casi. Es imposible decir que es una película buenísima porque es dispareja hasta el fastidio: momentos logradísimos (la secuencia del esclavo demostrando su maestría como marinero, por ejemplo, o la escena de la destrucción de la porcelana) junto a secuencias de cosas ya vistas (el segmento de Nueva Seul) y de momentos de pena ajena (todas las escenas en los que los actores y actrices se trasvisten, por ejemplo, son patéticas).
Creo que lo peor es, primero, la absoluta ausencia de cuidado para las transciones, que vuelve a la película torpe y cansada, y segundo, la falta de cuidado en el guión. Hubiera sido necesario sintetizar más y a la vez subrayar los puntos de unión entre todas las historias, dando más explicaciones; pero pues ya está el daño hecho: para mí fue una experiencia entretenida y a la vez agotadora, y un ejemplo de que el hubiera no existe, y menos si se trata de una película tan ambiciosa y tan quebrada como esta.

Ernesto Diezmartinez dijo...

José: Y lo triste del asunto es que se trata de una película personal, independiente (digo, aunque haya costado cien millones de los verdes), lo que seguramente hará más dificil que los estudios se arriesguen con mafufadas como esta. Y es que aunque la película la veo muy malograda, también advierto ambiciones e ideas. Pero así es esto: una cosa son las intenciones y otra cosa la realidad.