jueves, 7 de marzo de 2013

Guadalajara 2013/VI



Cuando supe que el documental Purgatorio (México-EU, 2012) era dirigido por Rodrigo Reyes, me apaniqué. Su película anterior, Memorias del Futuro (2012), programada en el festival que no merecemos (aka FICUNAM) fue de lo peor que vi el año pasado. Sin embargo, Purgatorio es mucho mejor que Memorias del Futuro, aunque tiene el mismo problema: una voz narrativa en off molesta e invasiva que interrumpe el flujo de imágenes con reflexiones pseudo-bíblicas (al inicio del filme) o con frases salidas de una galleta china o de la inmortal serie "Amor es..." ("Hace falta valor para irse de casa, pero más valor para quedarse en el hogar"). 
Reyes explora la frontera gringo-mexicana y encuentra situaciones y personajes memorables (un par de tipos que quieres cruzar la frontera, un "cazador" de "ilegales" del lado americano, un abnegado voluntario religioso que da agua y comida, los encargados de capturar perros callejeros para sacrificarlos, et al) pero, al mismo tiempo, sabotea su discurso con esas interrupciones en las que suelta unos choros ininteligibles que se quieren poéticos pero que estorban el fluir de testimonios e imágenes. Pero, bueno, Reyes va mejorando: en una de esas, para la próxima película se le ocurre cerrar la boca y filmar. De seguro, su película será mejor.
En contraste, en la categoría de "películas que de tan malas resultan buenas", aparece Levantamuertos (México, 2012), película cachanilla del debutante Miguel Núñez. La película es un desastre, por más que afirme que está basada en un texto del dramaturgo Ángel Norzagary.
Iván (Daniel Galo) es un empleado del SEMEFO de Mexicali y durante el transcurso de la película recoge muertitos de distinta índole (un feto abandonado en un basurero, un anciano al que se la pasó la dosis de Viagra, una viejita que muríó de golpe de calor) mientras se encama con una violenta sadomasoca (Sofía Félix) y adopta un cochi chiquito al que bautiza como "homie". Si no fuera por el puerco, la película sería un churro insoportable. Con el puerco, nomás es un churro a secas.
El problema de Levantamuertos es que una película completamente inconexa. Durante los primeros veinte minutos no sabemos por dónde va; luego, parece que se inclina hacia los terrenos de un film-noir americano con femme fatale incluida y, luego, la película se estanca, se pierde en el relajo, sigue con minucias inútiles para que luego aparezca... ¡un cochi! Lo escribí en tuiter y lo repito aquí: cualquier película se beneficia con la presencia de un pequeño cerdo que haga marranadas. Lo demás, es lo de menos, por más que Núñez logre un genuino retrato del infernal -por lo caluroso- Mexicali.
El infierno en la tierra es mostrado en La Lapidación de Sant Esteve (La Lapidació de Sant Esteve, Francia-España, 2012), segundo largometraje del catalán Pere Vila i Barceló. En esta película se muestra el deterioro irreversible de un anciano (Lou Castel) que se niega a abandonar el piso donde vive, por más que su hija -que lo odia por razones que desconocemos- le pide que se vaya temporalmente a un asilo para recibir atención y salud. El viejo no quiere abandonar su casa porque ahí vivieron (¿y murieron?) la esposa y otra de las hijas.
El filme es, básicamente, Amour (Haneke, 2012), pero sin la señora Riva. Es decir, el deterioro que presenciamos es del hombre que, llegado el momento, estará tirado en el suelo, empapado en orines y mierda. No es una imagen muy agradable y la película lo es menos, pero de eso se trata. Castel, eso si, no falla un solo instante en esta triste encarnación de la decadencia del cuerpo a la que todos estamos condenados... nomás no empujen. Todo a su tiempo.

5 comentarios:

Christian dijo...

zazcale! por algo sabía yo que Guadalajara no era mi tipo de festival. En cambio Morelia, una chulada.

Lo bueno que no soy crítico y no estoy obligado a ir a todos los festivales del mundo so pena de que me regañen

je

Saludos Ernesto, estupenda cobertura de este, no tan atractivo festival, al menos para mi.

Miguel Ravelo dijo...

No dejo de reírme con lo del festival que no merecemos. Luego por qué lo andan atacando twitteros violentos y con mala ortografía a altas horas de la noche.

Joel Meza dijo...

Secundo a Miguel Ravelo en las carcajadas.
Y órale: espero que se programe acá en el rancho Levantamuertos. Habemos hartos fanses de Angel Norzagaray. Y de los cochis chiquitos.

Joel Meza dijo...

Ya ví una foto del cochi. Ni tan chiquito.

Ernesto Diezmartinez dijo...

Christian: Y si alguien va, de todos modos lo regañan.

Miguel: Ah, son los menos.

Joel: Bueno, regularcito, pues. Es lo mejor de la película.