jueves, 4 de abril de 2013

Roger Ebert


(1942-2013)

7 comentarios:

Christian dijo...

:'''''(

Joel Meza dijo...

Junto con Gene Siskel, fue el crítico que me hizo consciente de este asunto, a mediados de los 80s, con su programa de tele Siskel & Ebert At The Movies. Ya en los 90s lo empecé a leer cada semana por internet, hasta que dejó de publicar hace unas semanas, por la fractura que resultó ser causada por cáncer.

Creo que si no me hubiera interesado en la crítica de cine gracias a ese programa de tele, no te hubiera empezado a leer ya en los 90s, Ernesto.

Finalmente el estilo crítico de Ebert me gustaba menos que el de Siskel. Ebert generalmente basaba su crítica en su reacción visceral a la película vista y Siskel iba más por la técnica pero siempre se complementaban muy bien (después de la muerte de Siskel, en ´99, prácticamente dejé de ver el programa) pero ya leyéndolo en el Sun Times su prosa me enganchó desde el principio y no me perdía ninguna de sus columnas.

Ya cuando empezó a bloguear, después de que perdió la voz, disfruté mucho leyendo sus ensayos sobre prácticamente cualquier tema y sus discusiones sobre esos temas con sus lectores habituales. En ese blog tuvo la fortuna de escribir, el martes pasado, una despedida formal del espacio semanal que acababa de dejar vacante por la enfermedad, anunciando al mismo tiempo sus proyectos en puerta, al lado de su esposa.

"Nos vemos en el cine", su última línea publicada. Pues hasta entonces, como despedía el programa de tele, "el balcón está cerrado".

Anónimo dijo...

Por desgracia no se le da su lugar al crítico de cine. Muchos piensan que son amargados, artistas frustrados, o piensan que por ver todos los estrenos comerciales les da derecho de ser "críticos" y calificar una película.

Ebert era un prototipo de crítico. Una persona que amaba el cine, obviamente no siempre se estaba de acuerdo con él, pero era un maestro que compartía su conocimiento.

En lo personal he aprendido mucho de cine gracias a la labor de estos profesionales. Un reconocimiento, pues, a Ebert y todos las personas que toman la crítica en serio y permiten que muchos ignorantes, como yo, conozcamos un poco más de esto que llamamos simplemente cine.

Hasta pronto, Roger.

Max

José Candás dijo...

Ayer que leí la nota no pude evitar sentir pena. Él y su compañero eran críticos interesantes que no se adornaban en su erudicción fílmica, sino que expresaban cosas elementales que debía cumplir un buien film, fuera comercial o no: que fuera interesante, que se planteara bie en pantalla, que estuviera equilibrada en beneficio del tema y, lo más importante, del espectador. Que en gloria esté y que en el cielo vea muchas, muchas películas buenas. ¡Pulgares arriba!

Anónimo dijo...

Yo no vi su programa de tv, empecé a leerlo en sus libros y su pagina web, tenía eso que hacen los buenos criticos de cualquier especie, hacer que te intereses sobre lo que esta describiendo argumentando de manera clara, un privilegio haber aprendido mucho de el.

mike

Mozzter dijo...

¿Ah existido un critico de cine mas mediatico que Ebert?

El otro día comentaba que contrario a algunos criticos viejos, Ebert se abrazó de las redes sociales y e internet en general. En lugar de maldecir y descalificar, supo sacarles jugo.

Una lástima su muerte, aunque ya era por demas. Después de tanto tiempo de batallar con su enfermedad, era cuestión de tiempo para que sucediera lo que sucedió.

Ernesto Diezmartinez dijo...

A todos:

El gran logro de Ebert fue convertirse en una figura popular. Siendo crítico de cine, es una hazaña. El secreto era su prosa limpia, directa, sin adornos ni palabras domingueras -lo mismo en su programa de tevé. También, su visceralidad, en el buen sentido del término: lo que le gustaba, lo defendía con pasión. Lo que lo molestaba, lo ataca con enjundia. Y, por supuesto, fue pionero en el uso del internet y las redes sociales. Nunca se vio como un elitista y nadie lo veía así, en efecto. Algunos lo veían esto como un defecto. Por supuesto, estaban equivocados. Ebert ha sido mucho más influyente entre los cinéfilos gringos -y de otras partes del mundo- que, digamos, su paisano y contemporáneo Jonathan Rosenbaum. Pero si uno lee a uno y a otro se entiende por qué. Y conste: Rosenbaum es un gran crítico.