miércoles, 29 de mayo de 2013

Ariel 2013/Ganadores



Ayer fue la 55 entrega del Ariel. Inexplicablemente, la transmisión televisiva -por lo menos en el Canal de Cine Mexicano por Cable de TVC- iba diferida unos 15 minutos, de tal forma que, vía Twitter, podíamos saber quién ganaba qué antes que se anunciara oficialmente. Una vacilada. 
La producción, a cargo de los cineastas Julián Hernández y Roberto Fiesco, se alargó demasiado -un problema atávico en toda entrega de premios, ya lo sé- y no faltaron fallas técnicas de audio y mucho de coordinación de algunos presentadores que, de plano, no parece que se la hayan tomado muy en serio. Contrastes: el garbo y seguridad de López Tarso al presentar a Columba Domínguez frente al descuido de la Pinal, leyendo -y mal: dijo "Ángel" por "Ariel"- una hojitas antes de presentar a Mario Almada. Una lástima, también, que los segmentos de las películas elegidas no siempre se pudieran ver bien por televisión.
En cuanto a los ganadores, sólo tendría que apuntar la incongruencia inexplicable de no haber nominado para nada -ni siquiera a Mejor Aparición del Diablo- a Post Tenebras Lux, en lo personal, la mejor película mexicana del año pasado.
(Al momento de terminar estas líneas, entro a twitter y veo un intercambio de mensajes entre los cineastas Julián Hernández y Hari Sama. Este último dice que la Academia de cine "es un instrumento de mensajes y, por lo tanto, de política, bien entendida". Si esto es así -y sí, creo que es así-, ¿qué mensaje nos dio la Academia de Cine y Artes Cinematográficas de México?). 
La lista de ganadores, acá:

 

Película
  • El premio de Kung Works. Unas líneas, por acá.

Dirección

Actriz
  • Úrsula Pruneda por El sueño de Lú. Mi crítica, aquí.

Actor
  • Roberto Sosa por El fantástico mundo de Juan Orol. Mi crítica, en Reforma.

Coactuación Femenina
  • Angelina Peláez por La vida precoz y breve de Sabina Rivas

Coactuación Masculina
  • Daniel Giménez Cacho por Colosio el asesinato. Mi crítica, en Reforma.

Guión original
  • Paula Markovitch por El premio

Guión adaptado
  • Laura Santullo por La demora

Fotografía
  • Carlos Hidalgo por El fantástico mundo de Juan Orol

Edición
  • Lorena Moriconi, Mariana Rodríguez y Paula Markovitch por El premio

Sonido
  • Matías Barberis, Jaime Baksht y Pablo Tamez por Cuates de Australia. Mi crítica, acá.

Música original
  • Leonardo Heiblum y Jacobo Lieberman por Carrière 250 metros. Unas líneas, por acá.

Diseño de arte
  • Antonio Muñohierro por La vida precoz y breve de Sabina Rivas

Vestuario
  • Deborah Medina por El fantástico mundo de Juan Orol

Maquillaje
  • Alfredo Mora por Colosio El asesinato

Efectos Visuales
  • Víctor Velázquez y Alejandro Berea por Depositarios. Unas líneas, por acá.

Efectos Especiales
  • Adrián Durán por La vida precoz y breve de Sabina Rivas

Ópera prima
  • El premio de Paula Markovitch

Largometraje documental
  • Cuates de Australia de Everardo González

Cortometraje ficción
  • La tiricia o cómo curar la tristeza de Ángeles Cruz

Cortometraje documental
  • La herida se mantiene abierta de Alberto Cortés

Cortometraje animación
  • La noria de Karla Castañeda

Película Iberoamericana
  • Blancanieves de Pablo Berger (España)


4 comentarios:

Anónimo dijo...

No sólo problemas de sonido. Problemas graves de iluminación. Cómo es posible que los dos cineastas que organizaron el evento no hayan pensado que la iluminación en un evento presencial es muy distinta a la que se requiere para un evento transmitido por televisión. Lo que en vivo se ve bien iluminado, en televisión se veía a base de puras sombras.
ANÓNIMO S.

Ernesto Diezmartinez dijo...

Cierto: Aparentemente, en Bellas Artes todo se veía muy bien. No así por televisión. Pero no sé si es responsabilidad de los productores. Es decir, ellos produjeron la entrega, no el programa de televisión. Hasta donde entiendo.

Abraham dijo...

Pos más bien es pura burocracia oiga. Le dan a que escoja 7 películas en cada categoría y luego la inche Asamblea General decide cuántas y cuáles de esas siete salen nominadas. Asi ni a trancazos iba a salir nominada Post Tenebras Lux, bastaba que la Asamblea le hiciera el feo sin importar que hubiera aparecido o no en las votaciones. Y pos si le hicieron el feo. Pero no hay tanta incongruencia ahí, pues también le hicieron el feo al no mandarla al Óscar.

Ahora también, ¿una Academia donde podría haber 700 o más votantes y se inscriben menos de 140?. Hari Sama tiene razón en quejarse pues parece que él no puede votar. ¿Pero dónde están los Alcázar, Los Giménez Cacho, los Bichir, los charolastras y todos los otros que si pueden?. Si a ellos no les interesa su cine es complicado que esperen que el público lo haga. Reygadas tiene derecho a votar, por ejemplo, pero no le entra. Pero bueno, tampoco le entran los Cazals, ni los Ripstein, ni los Hermosillo y tantos otros. Son más los que no votan que los que sí, y luego se quejan de que no hay identidad, que no hay apoyo. Yo no creo que cambien ni quieran cambiar. Entiendo que algunos tendrán razones válidas para no votar, pero creo que el desinterés y la pereza es lo que predomina.

Y luego está esa babosada de que tengan que inscribir su película para que la nominen. En la Academia nada más caben unos cuantos, no todos, la apertura es una palabra desconocida ahí. Es política sí, pero mal entendida. En todo caso el mensaje es el mismo de todos los años: como Academia y como industria, si existe tal cosa, seguimos en perpetua decadencia, pero jamás moriremos.

Y ya es tradición del Ariel en Bellas Artes que "nunca pagan la luz". Todo se ve como iluminado por veladoras. Igual y era un homenaje ya que era día de San Juditas Tadeo, como cada 28 del mes y querían andar en la onda de los feligreses. Luego hasta unos afuera gritaban como en procesión: "Ora Pro Nobis Post Tenebras Lux et amen". Pa que vea que el espíritu reygadiano si estaba presente allá afuera de Bellas Artes. Nada más es cosa de darle poder al pueblo.

Ernesto Diezmartinez dijo...

Abraham: Deja la burocracia. Lo opaca que es. Y, al final de cuentas, lo poco que importa todo. Eso es triste. Chin, ya me deprimí.