jueves, 11 de julio de 2013

El cine que no vimos/LVII



Ya podemos afirmar que se trata de un signo de un autor fílmico en consolidación. Se trata de los finales sorpresivos en el cine del inglés Ben Wheatley. En Down Terrace (2009), las disputas y tensiones entre todos los personajes terminan en una vuelta de tuerca impredecible que combina la violencia, el humor negro y la formación de una nueva familia. En Kill List (2011) -su obra maestra hasta el momento-, el último tercio del filme desemboca en un delirante homenaje/apropiación de un clásico del cine de horror británico. En Excursionistas (Sightseers, GB, 2012), su tercer largometraje -exhibido en el Riviera Maya 2013, pero inédito comercialmente en México-, la sorpresa no llega hasta el último segundo del filme. Más aún: en los últimos fotogramas. Ahí, en ese instante, nos damos cuenta que Excursionistas se transformó, por obra y gracia de cómo termina una escena, en otra película muy diferente a la que estábamos viendo.
La treintañera Tina (Alice Lowe) deja en su casa a su insoportable mamá chantajista (Eileen Davies) para irse de excursión por la bellísima campiña inglesa (fotografía preciosista de la colaborada habitual de Wheatley, Laurie Rose) con su nuevo novio, el alto, barbado y pelirrojo (dizque) aspirante a escritor Chris (Steve Oram). En el camino, en una más bien modesta casa rodante, Tina irá conociendo las pequeñas particularidades de este hombre que parece tan nerd, tan considerado, tan amable: en pocas palabras, su afición a matar a algún cochino que tira la basura fuera del cesto, a algún otro excursionista que se cree mucho o a un lector del "Daily Mail" -que, por lo mismo, "no es una persona inocente".
El humor negro, tan presente a lo largo de Down Terrace y (relativamente) ausente en Kill List, se apodera por completo del tono del filme en Excursionistas. La carcajada aparece no solo por lo gratuito y lo absurdo de los crímenes que cometen estos nuevos Amantes Sanguinarios (Kastle, 1969), sino por la inspirada interpretación cómica de los guionistas Lowe y Oram, un par de stand-up comedians que tienen aquí su primera gran oportunidad de lucimiento atrás y frente a las cámaras.
Por lo escrito hasta el momento, pareciera que estamos ante otra versión más del célebre caso de la pareja de serial killers formada por Raymond Fernández y Martha Beck (llevada al cine no solo en Amantes Sanguinarios sino también en Profundo Carmesí/Ripstein/1996 y en Amores Asesinos/Robinson/2006), pero he aquí que hacia la mitad de la cinta, Wheatley y sus coguionistas/actores Lowe y Oram nos dan indicios de que Excursionistas es otro animal fílmico muy diferente, algo que termina comprobándose en su contundente desenlace de guillotina que no discutiré aquí, pues esa regocijante vuelta de tuerca femenina/feminista merece disfrutarse en la más absoluta inocencia... o perversidad. 

2 comentarios:

Fernando Carrasco Fuentes dijo...

Cada muerte (y lo que ocurre antes o después de ellas) viene acompañada con sonoras carcajadas. El perro, la cámara fotográfica, momentos hilarantes.

Te divierte ver como Chris siempre le encuentra algún pero a los otros excursionistas, hasta que se hace amigo del ciclista y entonces ahí aparece Tina. Enhorabuena por Wheatley, autor consolidándose, como bien dice en el texto.

Ernesto Diezmartinez dijo...

Fernando: Creo que lo mejor que me ha pasado este año en esta chamba ha sido conocer el cine de Wheatley.