lunes, 24 de marzo de 2014

Guadalajara 2014/III



La buena racha del cine brasileño en Guadalajara 2014 se confirmó con el tercer largometraje carioca en la competencia oficial: Un Lobo en la Puerta (O Lobo atrás da Porta, Brasil, 2013), opera prima de Fernando Coimbra, ganador del Premio Horizontes en San Sebastián 2013 y, espero, ganador de algo en esta edición de Guadalajara. Por lo menos el Mayahuel a Mejor Actriz para Leandra Leal no sería mala idea.
Estamos en Río, tiempo presente. La cinta inicia con la desaparición de una niña que fue recogida de la guardería, supuestamente, por una amiga de la mamá. Sin embargo, resulta que la madre, Sylvia (Fabiula Nascimento), no mandó a nadie por la chamaca. Cuando llega a recoger la niña y se entera que alguien se le adelantó, se levanta la denuncia respectiva y un joven inspector (Antonio Saboia) inicia los interrogatorios.
Los primeros minutos del filme nos instalan en un escenario casi fársico: la policía parece más obsesionada en averiguar la vida íntima de Sylvia y su marido, Bernardo (Milhem Cortaz), que encontrar a la niñita perdida. El inspector no se detiene, tampoco, para soltar un comentario imprudente por aquí y por allá. Sin embargo, muy pronto nos daremos cuenta que, acaso, esas preguntas sobre cómo anda el matrimonio de Sylvia y Bernardo no están de más. La aparición de una guapa jovencita llamada Rosa (impresionante Leandra Leal), antigua amante de Bernardo, empieza a enturbiar la situación.
Las declaraciones ministeriales se van sucediendo ante el joven inspector, mientras los episodios retrospectivos van reconstruyendo los acontecimientos que llevaron a la desaparición de la niña y el filme, por su parte, se va construyendo entre mentiras, engaños, certezas y fatalidades. El guión escrito por el propio cineasta debutante Coimbra es ejemplar por su balance de humor, suspenso y sorpresas, pero quien termina apoderándose de la película es la señorita Leal, quien logra entregarnos un personaje con múltiples matices: sensual, frágil, calculadora, vengativa, esfinge... Viendo su currículum en la IMBD me entero que básicamente es una actriz de televisión que ha hecho muy poco cine. Por los resultados de esta cinta, creo que la industria brasileña debería darle más trabajo. E, insisto, en Guadalajara 2014, deberían premiarla. 
A propósito de premios. La multipremiada cinta que vi el día de hoy, Vivir es Fácil con los Ojos Cerrados (España, 2013), de David Trueba, me resultó decepcionante. Acaso esperaba demasiado de ella, por los seis Goya 2014 que ganó, incluyendo el de Mejor Película. La realidad es que se trata de una palomera road-movie, bien actuada, más o menos graciosa, pero al final de cuentas bastante convencional.
Antonio (irreprochable Javier Cámara, Mejor Actor en el Goya 2014) es un profesor de inglés en la España franquista de mediados de los 60. Cuando Antonio se entera que en Almería está John Lennon filmando una película, decide tomar la carretera para tratar de encontrarse con él, pues tiene algo muy importante que decirle con respecto a sus canciones, ya que él las utiliza en su salón de clases para enseñar inglés. En el camino, sube a su auto a Belén (Natalia de Molina), una muchacha que está huyendo de algo que muy pronto averiguaremos y, después, a Juanjo (Francesc Colomer), un jovencito de 16 años que salió de su casa, harto de su papá autoritario (Jorge Sanz). Los tres finalmente llegarán a Almería y, previsiblemente, resolverán buena parte de las broncas que arrastran cada uno de ellos. 
El título de la cinta proviene de Strawberry Fields Forever ("Living is Easy with Eyes Closed") de Lennon y, por supuesto, la presencia en España del Beatle más famoso en un momento en el que la dictadura de Franco empezaba su lento declive, con la cultura musical cambiando y el pelo largo imponiéndose, es parte de la ambición alegórica del guión escrito por el propio Trueba. Una ambición bastante edulcorada, para mi gusto.
Hubo un momento -¡que tiemposh Señor Don Shimon!- en el que este tipo de películas eran dirigidas por Carlos Saura y todas ellas, debo subrayar, las recuerdo infinitamente superiores. Pero, bueno, yo que sé: a la Academia española y a un buen sector de la crítica de España les ha fascinado este catálogo de clichés que, eso sí, por lo menos están muy bien interpretados por su efectivo reparto. Espero que el Jurado de Guadalajara 2014 no se compre este relato amable pero forzado sobre el franquismo en retirada.