miércoles, 28 de mayo de 2014

X-Men: Días del Futuro Pasado



Bryan Singer ha vuelto a los personajes que le dieron fama y fortuna. Su octavo largometraje, X-Men: Días del Futuro Pasado (X-Men: Days of Future Past, EU-GB, 2014) es la continuación de la saga que él mismo inicio y continuó exitosamente con X-Men (2000) y X-Men 2 (2003), y que luego cayó en las manos de Brett Ratner (X-Men III: La Batalla Final/2006) para ser re-planteada por Matthew Vaughn en X-Men: Primera Generación (2011).
Sin dudas, Singer es un director de recursos –y con recursos ($)- y tiene un reparto muy atractivo que puede hacer interesante casi cualquier cosa. Vamos, vale la pena ver a Fassbender levantar un estadio con tal concentración y convencimiento, a Jennifer Lawrence (dizque) desnuda dando machincuepas toda ella blu-dipinto-di-blu, y a Peter Dinklage… bueno, cobrando su cheque nomás por aparecer. Incluso, debo aceptar que cierta secuencia en acción ralentizada y acompañada por el clásico setentero “Time in the Bottle” de Jim Croce ya se coló en mi lista de fotogramas de final del año.
Para acabar pronto: la película es un palomazo indoloro que se deja ver sin mucha dificultad en sus 130 minutos de duración. Pero de eso a afirmar –como lo ha hecho un buen sector de la crítica gringa y varios colegas nacionales- que estamos ante una obra mayor o que Singer ha colocado la vara muy alta para las nuevas cintas súper-heroicas, no hay justificación alguna.
Por principio de cuentas, esta secuela se desentiende de lo más interesante de la saga –la lucha mutante como una alegoría sociopolítica de los derechos civiles, la adolescencia vista como el espacio de la transformación y el auto-reconocimiento, el descubrimiento de los súper-poderes como una especie de avergonzada salida del clóset-, para narrar una historia que ya vimos, de manera más ligera y divertida, en Volver al Futuro 2 (Zemeckis, 1989).
Así, en el oscuro futuro post-apocalíptico que no puede faltar, los ancianos Profesor X y Magneto, ya muy amigochos (Patrick Stewart e Ian McKellen en cameos extendidos), mandan a Wolverine (Hugh Jackman) a 1973 para que contacte a los jóvenes Profesor X y Magneto (James McAvoy y Michael Fassbender) con el fin de, ¡todos juntos ya!, evitar que Mystique (Jennifer Lawrence) sea capturada después de dispararle a cierto científico-loco (Peter Dinklage escondido tras unos bigotes, una peluca y unos pésimos diálogos). El asunto es que, después de ser capturada, el DNA de Mystique sirvió para la construcción de unos robots enormes llamados Centinelas, especializados en encontrar y matar a los mutantes. El problema es que los Centinelas de marras no solo han asesinado a los mutantes, sino también a muchos humanos. Aún peor: los sobrevivientes ha sido convertidos en extras de Metropólis (Lang, 1927).
La película tienes varios lastres. Primero, la arbitrariedad de todo el asunto: ya sé que la fanboyiza me dirá que está justificado, pero, ¿no habíamos visto morir al Profesor X en la cinta anterior y luego sobrevivir en otro cuerpo? Entonces, ¿por qué está igualito? ¿Su mente se alojó en un cuerpo que, de pura casualidad, era idéntico al que tenía antes? Una telenovela de Televisa tiene más coherente dramática.
Segundo, ya que Magneto no es el villano, no hay un maloso con el suficiente carisma ñacañaquesco, ya que los cacharros esos de los Centinelas no cuentan y a Dinklage no lo dejan hacer nada.
Y, finalmente, está una narración repetitiva hasta el hartazgo. David Bordwell ha dicho que los guiones en Hollywood acostumbran decir o mostrar tres veces  algún elemento importante de la acción. Sin embargo, Singer y sus guionistas, acaso temerosos de que el espectador se distraiga viendo sus teléfonos durante la película, repiten no una ni dos ni tres veces que el DNA de Mystique es importante y que ella es la base de los futuros Centinelas, sino que ese choro lo dicen una y otra y otra vez –yo perdí la cuenta hacia la mitad de la cinta, en la quinta ocasión que alguien repite lo mismo.
La verdad, no me explico qué ven algunos colegas cuando van al cine. O acaso la pregunta es otra: ¿qué han visto antes de entrar al cine? ¿Ven algo más que películas de monitos? 

8 comentarios:

Carlos Castillo Reynoso dijo...

La mejor reseña que he leído en mucho tiempo. gracias por tener el caracter para decirlas cosas como las dices.

Travsam dijo...

Yo quede contento con la resolucion de Singer respecto al conflicto que dejo Rattner... de decir al diablo la vieja continuidad, sigamos con lo que hace Vaughn... es cierto, es dificil de entender todos esos choros de resurecciones y muertes que ocurren con X-Men, pero si leyeras los comics caerias en la locura.. hay personajes que han muerto mas que Sean Bean en toda su carrera artistica..

Ernesto Diezmartinez dijo...

Travsam: El asunto es Singer y sus guionistas hacen a un lado lo que les conviene. Digo, en el flashback vemos a Wolverine matar a Jane Grey (o sea sí pasó lo que vimos en The Last Stand) pero no se muere/revive el Profesor X en otro cuerpo (o sea eso no pasó en The Last Stand). Insisto: cualquier telenovela tiene un poco más de respeto por sus propios personajes. Hasta podrían haber inventado otro super-poder: si uno revive, revive en el cuerpo de Patrick Stewart. En fin.

Agustín Galván dijo...

Oigan, pa' los que vieron esta onda (y que la disfrutaron o no) ¿Y explican por qué razón Bolivar Trask en X-Men: The Last Stand era negro y de mediana edad (Bill Duke) y acá es blanco, enano y, oh, también de mediana edad (Peter Dinklage)?

Porque eso de Xavier vivo o lo de la Mystique muerta en los setenta pero viva (y al parecer amnésica) en los dosmiles, lo paso. Hombre, es de cómics, que mueren y reviven a voluntad. Pero... ¿Cómo me trago lo del Trask?

¿También era mutante?

Y ya que estamos ahí... ¿También explican los de las garras de adamantium que le quitaron a Wolverine en la del año pasado: The Wolverine y que aquí, al menos en los promocionales, volvieron a ser de adamantium?

Al final de The Wolverine salen Xavier vivito y Magneto cejialto 'as usual'. O sea, termina aquella e inicia esta ¿no? (repito: y aquella acabó con Wolverine sin adamantium en sus garritas ¿Cómo trae de nuevo acá?).

Si me responden de forma clara esas interrogantes, consideraré verla cuando la pasen en la TV. De lo contrario, no.

Gracias.

Joel Meza dijo...

Duende, Ernesto: yo tengo el súper poder de olvidar las películas que me aburrieron, así que para mí Back To The X-Men es una historia autocontenida sin ninguna referencia a películas anteriores o futuras.
Y la olvidaré más temprano que tarde.

xicoloco dijo...

Buen día

Otro detalle que no pude evitar pasar por alto, es como los X-MEN viajaban a voluntad en la super nave sin ser detectados. ¿Por qué no hacen todo el proceso de la regresada en el tiempo dentro de la nave indetectable, en lugar de encerrarse en un lugar donde sabían que tarde o temprano los encontrarían? ¿No es obvio que la nave les brinda mejores posibilidades de escapar por su velocidad (creo que del sonido), arsenal de armas y utilizando a los mutantes como armas?

Joel Meza dijo...

Y hablando de la nave súper equipada, ni un pinche botiquín tenían para pararle la hemorragia a la morrita que se sonó el Wolverin...

Ernesto Diezmartinez dijo...

Agustín: Pos nadie te peló... o nadie tiene respuestas. Yo no, por lo menos.

Joel: Yo pensaba que no había visto X-Men III. Luego me di cuenta que sí la había visto. La había olvidado por completo. Efectivamente, un super-poder.