lunes, 16 de junio de 2014

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCXLI



I Hate Love/Odio el Amor(México, 2012), de Humberto Hinojosa. El segundo largometraje de Hinojosa (divertidísima comedia ranchera Oveja Negra/2009), inicia muy bien, se estanca hacia la mitad y se desbarranca en un desenlace tremendista.
El adolescente Ro (Christian Vázquez) pierde el oído en un accidente traumático y parece que empieza a recuperarlo cuando se enamora de la gringuita Eve (Diane Rosse), una jovencita suicida, futura hermanastra de Cobra (Rodrigo Azuela), el mejor amigo de Ro. 
Los actores están bien, la cinta está competentemente realizada, pero la anécdota es mínima y el final es gratuitamente trágico. En todo caso, aunque bastante fallida, hay que aplaudir el esfuerzo de Hinojosa por arriesgarse a trabajar dentro de fórmulas y géneros claramente establecidos. Primero, una comedia campirana; luego, un drama juvenil. El primer filme fue magnífico. El segundo, no tanto. De cualquier forma, la película ganó el premio del público en Morelia 2013.

Tanta Agua (Uruguay-México-Holanda, 2012), de Leticia Jorge y Ana Guevara. El padre divorciado Alberto (Néstor Guzzini) lleva de vacaciones a sus hijos Lu (una adolescente) y Fede (un niño) a algún balneario a varios kilómetros de Monteviedo. El problema es que el clima es horrible: llueve todo el día y en la cabaña rentada por el papá quiropráctico no hay ni televisión. El asunto es, usted se dará cuenta, alarmante.
La situación, sin embargo, empieza a arreglarse y no tanto por el cambio de clima: el papá liga a alguna guapa mujer, Fede (Joaquín Castiglioni) encuentra un amiguito con quien jugar e, incluso, la difícil adolescente -perdón por el pleonasmo- Lu (Malú Chouza) se topa con la posibilidad de hacer migas con un muchacho que se pasea por el balneario.
Las cineasta Jorge y Guevara logran capturar con inteligencia las complejas y cambiantes dinámicas familiares y, más aún, el doloroso proceso de crecer en la adolescencia, a través de una mirada directa, sencilla, pero siempre justa, sin azotes ni deficiencias. Mejor Opera Prima en Guadalajara 2013.

La Danza de la Realidad (Chile-Francia, 2013), de Alejandro Jodorowsky. De verdad, señor juez.  No tengo porque decirle mentiras. Desde hace 30 años he intentado ver en el cine de Jodorowsky eso que a mucha gente le maravilla y nomás no puedo. No niego que puede fabricar algunas imágenes que se quedan en la mente para siempre -y el cine está hecho de imágenes, ya lo sé- pero ya vistas una detrás de las otras, en conjunto, formando lo que llamamos una película, la obra del chileno siempre me ha parecido indigesta. No puedo con ella.
Es más, señor juez, para que vea que siempre trato de darle un trato justo incluso a los cineastas que menos me interesan, esta Semana Santa, cual expiación cristiana, me di a a la tarea de volver a ver toda la obra de Jodorowsky -incluyendo esa curiosa películita del elefante, que parece haber sido hecha para Animal Planet y Hallmark- antes de revisar La Danza de la Realidad, a ver si por fin veía la luz. Y no, nomás no la vi.
De hecho, creo que resultó contraproducente: agotado por tanto Jodorowsky, ni siquiera terminé de ver su más reciente largometraje, una ñoña y ridícula autobiografía en la que trabajó buena parte de su familia. Faltando 20 minutos para que terminara La Danza de la Realidad, cerré Festival Scope. La vida es corta, señor juez, y a estas alturas del juego, debo aceptar que si en todos estos años no he sido capaz de ver ninguna grandeza en el cine de Jodorowsky, puedo suponer que ya no la vi. Es mi culpa, lo admito. Soy culpable, señor juez. Pero, si me lo permite, quiero pasar a ver el cine que sí me interesa. Como le dije antes, la vida es corta. 

Al Mejor Postor (The Best Offer, Italia, 2013), de Giuseppe Tornatore. El más reciente largometraje de Tornatore es una suerte de elegante pero previsible thriller que se transforma, en el desenlace, en una melancólica historia de amor. Mi crítica en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado.  

7 comentarios:

Joel Meza dijo...

Chin, pos nos van a encerrar juntos por lo de Jodo-rowsky (chin).

Sergei dijo...

Nunca me ha terminado de convencer su trabajo como cineasta me quedo mas que co firmado cuando se presento en la Master Class de Morelia 2013,a lo mejor como Psicoanalista si funciona.

José Candás dijo...

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
Yo los comprendo. Y eso que a mí sí me gustan muchos momentos de él. Pero ya en serio, Ernesto, tienes razón: es súper indigesto. Ese es su encanto, irónicamente, que su trabajo (toda la parte mexicana y los cómics, a mí la Psicomagia me parece un engañabobos muy bien articulado) es una explosión de ocurrencias sin estructura, más cercanas al video musical que al cine. Y sí, su nepotismo es aborrecible, ya ni los Coppola. Saludos.

Gabriela Hernández dijo...

Bravo! Por fin alguien que piensa que las películas de Jodorowsky son una ¿belleza?

Ernesto Diezmartinez dijo...

Joel: Que nos lleven cigarritos. Mejor un six. Y unas películas. Pero no de Jodorowsky.

Sergei: Es más un gurú -what-ever-that-means- que cineasta.

José: Y lo peor de esta película que ni siquiera llega a esas imágenes de El Topo o Santa Sangre. Indigesto.

Gabriela: Hay muchos fans de Jodorowsky. Ni modo. Debe haber cine pa' todos.

Miguel Ravelo dijo...

Por no hacerle caso a Ernesto fui a ver La danza de la realidad. Qué pesadilla insoportable. Ya nada más falta que en lugar de lentes 3D, den una medallita con la imagen de San Jodorowsky para que el público pueda alabarlo como él quiere. Qué espanto. Pero puedo presumir que la vi de principio a fin. Soy un mártir del calvario.

¿Algún momento específico que te hiciera decidirte por la huída, Ernesto? Hay tantos... tal vez más de 100. Desde la primera vez que aparece la madre cantora yo pedía clemencia. Desde la primera imagen con las monedas cayendo del cielo y el mesías dándonos su monólogo del valor de la vida, el dinero, el poder... jijos.

Ernesto Diezmartinez dijo...

Miguel: De hecho, casi termino de verla. Me faltaron 20 minutos pero estaba tan harto que dije: ¡suficiente! Al cabo que no iba a escribir de ella una crítica en forma.