lunes, 29 de diciembre de 2014

El Evangelio del 2014... según Alberto Acuña Navarijo/XIV


 



Alberto Acuña Navarijo, cuya cinefilia se mueve más arriba de Godard y más abajo del "Güero" Castro, ha compartido con el blog su lista de lo mejor y lo peor del 2014, como sigue:

-Lo Mejor de 2014

10 – Vamos a Jugar al Infierno (Jigoku de Naze Warui, Sion Sono, 2013, Japón). Exhibida dentro del Festival Internacional de Cine UNAM (27 de febrero – 9 de marzo) / Exhibida dentro de Muestra internacional de Cineteca Nacional (11-28 de abril) / Estrenada el 3 de julio.

Anárquica, rabiosa, estrambótica… Con este divertimento que coloca en el campo de batalla a dos bandas rivales de la Yakuza, un crew de cine guerrillero, y el taimado fan de la hija adolescente de uno de los líderes mafiosos, el japonés Shion Sono confirma que es uno de los realizadores más relevantes hoy día.

9 – Yo Soy la Felicidad de este Mundo (Julián Hernández, 2014, México). Exhibida dentro del Festival Internacional de Cine de Morelia (17-26 de octubre).

Desde hace un par de años, viéndolo en retrospectiva, lo he afirmado: en Julián Hernández se encuentra al gran director mexicano de la década pasada. Y presiento que también lo será para estos siguientes diez años que ya transcurren. No sólo continúa filmando secuencias inspiradas y perfectas, sino que esta se puede considerar su película de transición (¡sus personajes finalmente hablan y el final es más optimista que de costumbre!), todo ello para contar la imposibilidad de concretar su relación entre un bailarín en crisis por una lesión que padece en la rodilla y un cineasta enfrascado en la realización de un documental acerca de la danza. Por cierto, por culpa de Julián, no me puedo quitar de la cabeza “Dos”, de José José. Cuando la cantan los personajes, fue uno de los momentos con los que más me emocioné estos doce meses.

8 – Los Insólitos Peces Gato (Claudia Sainte-Luce, 2013, México-Francia). Estrenada el 4 de abril.

La película que merecían Ximena Ayala y Lisa Owen para demostrar su talento en toda su magnitud, como aquella solitaria demostradora de supermercado y la ex-actriz en fase terminal del VIH. Y en medio de ellas, Wendy Guillen, quien se interpreta a sí misma como la chica perpetuamente deprimida con numerosos intentos de suicidio torpemente ejecutados sin que nadie se entere, convirtiéndose en una revelación absoluta, en esta efectiva puesta al día de las preocupaciones de Juan Bustillo Oro y Alejandro Galindo: el sacro núcleo familiar. Una de las óperas primas más prometedoras del cine mexicano.

7 – Zonas Húmedas (Feuchtgebiete, David Wnendt, 2013, Alemania). Exhibida dentro de Semana de Cine Alemán en Cineteca Nacional (14-28 de agosto).

¿Qué ocurriría si John Waters dirigiera el díptico de Ninfomanía? La respuesta: esta fiel adaptación a la exitosa y polémica novela homónima con tintes autobiográficos de Charlotte Roche (la cual, para los interesados, está editada en español y se encuentra en las librerías de costumbre). La actriz Carla Juri se echa a la bolsa a cualquiera como una adolescente con hemorroides que tras el divorcio de sus padres, va sintiendo una particular fascinación por los fluidos propios del sexo, y un rechazo hacia la higiene. Repulsiva y divertida al mismo tiempo.

6 – Borgman (Alex van Warmerdam, 2013, Holanda-Bélgica-Holanda). Exhibida dentro de Foro Internacional de la Cineteca Nacional (4-21 de julio) / Estrenada el 23 de octubre.

¿Es post-humor? ¿Es una minimalista home invasion movie? ¿Es una película de terror críptico? ¿Es una sardónica crítica dirigida hacia la clase alta europea? Dudo mucho que haya existido en el año alguna otra cinta que provocara discusiones acaloradas terminando la función intentando descifrar qué demonios se había cavado de ver.

5 – El Lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street, Martin Scorsese, 2013, Estados Unidos). Estrenada el 10 de enero.

Tras las casi tres horas que dura la película, pareciera que el que consumió cantidades ingentes de Quaaludes fue uno y no Jordan Belfort junto con su pléyade de cómplices adictos al dinero. Se termina demasiado intoxicado por la enésima demostración que Martin Scorsese es un maestro lúcido y rebelde. Resulta edificante presenciar la evolución que ha tenido la dupla creativa formada por Scorsese y DiCaprio a once años de su primera colaboración con Pandillas de Nueva York. El actor, en el papel del célebre corredor de bolsa yuppie y corrupto, nunca antes se había visto tan vital. En cada discurso, siempre más drogado y alcoholizado que en el anterior, se le ve seguro de sí mismo, pletórico, y se nota a leguas que tiene una confianza ciega a cada indicación que le hace el realizador y salta al vacío. Un logro en todos los sentidos.

4 – La Estafa (Saibi, Yeon Sang-ho, 2013, Corea del Sur). Exhibida dentro de Semana de Cine Coreano en Cineteca Nacional (27 de agosto-7 de septiembre).

En 2011, el sudcoreano Yeon Sang-ho dirigió la brutal animación El Rey de los Cerdos, una de las cintas que mejor ha abordado el bullying  y sus repercusiones. Ahora, con el mismo tipo de animación y con un tono aún más agresivo, narra la venganza que emprende un pobre diablo cuando, la llegada a su pueblo de una iglesia cristiana integrada por un grupo de embaucadores, no sólo provoca que sus habitantes muestren un fanatismo cegador, sino que arrastra a su hija adolescente a los bajos mundos de la prostitución, engañada por el líder del templo. Un filme pesimista acerca del redituable negocio de la fe. Imposible no salir de la sala con un hueco en el estómago.

3 – The Tribe (Plemya, Miroslav Slaboshpitsky, 2014, Ucrania-Holanda). Exhibida dentro de Festival Internacional de Cine de Morelia (17-26 de octubre).

Más de un crítico la ha tachado de un mero ejercicio de forma. Tal vez. Pero no me viene a la mente alguna otra película con esos hipnóticos planos generales que predominan durante más de dos horas y donde ocurren varias pequeñas acciones al mismo tiempo; o aquellas tomas extendidas donde la cámara recorre pasillos, sube y baja escaleras o se abre paso entre trailers, con pasmosa facilidad; o ese final hiper gráfico que enmudeció a la sala, que representa los efectos de la violencia que padeció el protagonista. Vamos, ya quisieran varios hacer ese tipo de ejercicios de forma.

2 – Whiplash: Música y Obsesión (Whiplash, Damien Chazelle, 2014, Estados Unidos).Exhibida dentro de Festival Internacional de Cine de Morelia (17-26 de octubre).

Quizá llegue a ser un poco predecible que no va a terminar nada bien esa relación que se da en un exclusivo conservatorio neoyorkino entre un riguroso-sádico-ojete director de orquesta de jazz y un entusiasta aspirante de baterista. Pero esos veinte minutos finales in crescendo son una locura. Verla en una sala llena donde todo el público reaccionó con perplejidad, fue una experiencia irrepetible. Y ya, ¡denle que una vez todos los premios a J.K. Simmons!

1 – Boyhood: Momentos de una Vida (Boyhood, Richard Linklater, 2014, Estados Unidos). Exhibida dentro de Los Cabos International Film Festival (12-16 noviembre).

Olvidémonos de la multi publicitada anécdota de su filmación repartida en doce años. Estamos ante un sensible y, sobre todo, identificable retrato familiar, cuyas viñetas contienen diálogos naturales y sencillos, un soundtrack que ha un repaso muy sutil de la última década (de Coldplay a Arcade Fire, pasando por Gnarls Barkley y Kings of Leon), y situaciones que hablan de triunfos, fracasos, pérdidas, aprendizajes, toma de decisiones, sentimientos, y también mucha trivialidad. Como la vida de cualquiera de nosotros. Destinada a convertirse en un nuevo clásico.


-Lo Peor de 2014

10 – Navajazo (Ricardo Silva, 2014, México). Exhibida dentro de Festival Internacional de Cine UNAM (27 de febrero – 9 de marzo) / Estrenada el 4 de diciembre.

Típica provocación cretina de porno-miseria chic revestida con una dizque actitud punk (por su estilo desprolijo, por el continuo rompimiento de la cuarta pared cinematográfica, por su urgencia de imitar cierto periodismo gonzo…), la cual definitivamente representa lo peor que puede ofrecer el género documental, mientras se nos expone una galería de abyecciones y piltrafas humanas que subsisten en Tijuana, la tierra de nadie por excelencia. Un timo por donde se le quiera ver.

9 – Más Negro que la Noche (Henry Bedwell, 2014). Estrenada el 7 de agosto.

Pobre Carlos Enrique Taboada, otra vez se revolcó en su tumba con este remake que no era más que una sucesión de lugares comunes dentro del género de terror, con una estética anquilosada y relamida (¡ah, pero en 3D!), la cual buscó apoyarse en un morboso aire sexploitation lésbico que de tan calculado resultó risueño, y que fue protagonizada por una ilustradora de comics, una darketa azotadísima de cabello bicolor con decenas de tatuajes, cada uno de ellos representando un episodio intenso de su vida, una novelista pseudo virgen y una española junkie (eso sin olvidar al gato negro que apareció en la secuencia post-créditos más ridícula del año).

8 – Detrás del Poder (Javier Colinas, 2013, México). Estrenada el 17 de enero.

Ni como cinta política, ni como intrincado thriller cerebral funciona este desafortunado debut hecho entre amigos, que en su lugar ofrece la mera fantasía de un secuestro a un candidato presidencial digno de revista de sociales (cof, cof…), orquestado por una femme fatale, a quien le corresponderá proferir un absurdo monólogo final de tintes fascistas. Como se estrenó a inicios de año, ya pocos la recuerdan. Bien por ellos.

7 – Fachon Models (Rafael Montero, 2014, México). Estrenada el 28 de febrero.

De seguro en estos momentos, Valentín Trujillo le sigue jalando las patas a sus dos hijos, quienes escribieron y produjeron este bodriazo anunciándolo como el intento de regresar al público en masa a las salas, ese que él mismo cautivó décadas atrás, y que no era otra cosa que la enésima cinta que tocaba la segunda obsesión que tiene el cine mexicano después de sus treintañeros clasemedieros en crisis existenciales: el dejar en claro que el mundillo de la publicidad es artificial y superfluo. Por eso en esta comedia romántica saturada de product placement descarado, no falta el director que se cree El Stanley Kubrick de los Comerciales, el asistente gay, el actor que siempre es rechazado en los castings, la chica buenona… ¿Alguien recuerda cuándo fue que Rafael Montero hizo una buena película?

6 – ¿Qué le Dijiste a Dios? (Teresa Suárez, 2014, México). Estrenada el 17 de enero.

Debo de confesar que cuando me enteré que filmarían un musical cuyo eje sería las canciones más populares de Juan Gabriel, me entusiasmé pensando que habría homenajes a secuencias de El Noa Noa con Meche Carreño. Pero no. En su lugar hubo una colección de coreografías infamemente dirigidas (con una cámara estática y planos cerradísimos para tratar de esconder la pobreza en la producción y con lo que quedó claro que Teresa Suárez no tiene la menor idea del concepto puesta en escena), gags clasistas de la peor calaña, un conato de premisa rocambolesca (con moraleja incluida), y un cameo para el olvido del mismísimo Juanga, con todo y green screen.

5 – El Crimen del Cácaro Gumaro (Emilio Portes, 2014, México). Estrenada el 14 de marzo.

Caray, ni siquiera en el Festival de Cine de Güepez aceptarían programar esta porquería, la cual comienza como desaforada comedia con premisa relajienta (sin miramientos, pasando por quien sea, de forma antisolemne), pero termina como oda a la ocurrencia bastarda, a la gracejada predecible y al esperpento. En otras palabras, si lo mejor que tienes como director para hacer tu publicitado homenaje al cine populachero mexicano es el usar los nombres de películas exitosas para chistecitos (Olores Perros, La Misma Lana, Cinco Días sin Ñonga…), y todavía pretender sostener con eso toda tu historia, en verdad estás jodido.

4 – El Lado Oscuro de la Luz (Hugo Carrillo Brumbaugh, México, 2014). Estrenada el 4 de septiembre.

Inexplicablemente llegó a cartelera este ejemplo de infra-cine, basado en una particular noticia amarillista surgida en el Chicago de mediados de los años cuarenta, donde un asesino serial condenado a pena de muerte, sobrevivió a la silla eléctrica. Más cercano a un videohome sensacionalista (con todo y presupuesto risible) como Las Muertas de Juárez o El Caníbal de la Guerrero, este traslado de la historia a vecindades decrépitas, antros gays y bares darks de la Ciudad de México, provocó que no se pararan ni las moscas en las salas.

3 – Murió el Amor (Christian González, 2014, México). Exhibida dentro de Mix México – Festival de Diversidad Sexual en Cine y Video (29 de mayo – 5 de julio).

El Rey de Videohome va cediendo su corona, y se ha precipitado en caída libre sin red de protección. Esta ocasión optó en filmar un psico-drama sexual a lo Nikkatsu (tipo Cuando el Embrión es un Cazador Furtivo, dirigido por Kôji Wakamatsu, en 1966), que en la teoría se escuchaba como la película ideal para que se moviera como pez en el agua (recordando que él es el responsable de esa curiosidad llamada Shibari). Empero, el renegado por antonomasia del cine mexicano, no sólo hace un filme innecesariamente largo y somnífero, sino que inauditamente pareciera que estamos viendo el trabajo de un estudiante en su primer mes de clases, y no de un autor que lleva casi treinta años de carrera y cien títulos a cuestas: diálogos desastrosos como crónica del final de una relación sadomasoquista de un matrimonio barriobajero, técnica y gramáticamente inepta (en todo el metraje hay errores en su continuidad, sonido directo, puesta en escena…), y una dirección de actores nula. Urge que reviva el amo y señor del mexploitation, aquel de La Cumbia Asesina.

2 – Generación Spielberg (Gibrán Bazán, 2014, México). Estrenada el 21 de agosto.

¿Por qué la gente debería de pagar un boleto para ver durante dos largas horas cómo un director se encuentra encabronado con el mundo entero y consigo mismo porque la publicidad y la cultura pop no le cumplió lo que alguna vez le prometió cuando era adolescente? Aburrida, solemne, ridícula, grotesca, mal hecha, reduccionista, chaquetera y con la pedantería suficiente para suponer que la película representa a una generación completa.

1 – Muros (Gregorio Rocha, 2014, México). Exhibida dentro de Muestra Internacional de Cine con Perspectiva de Género (9-28 de septiembre).

Imaginen estar en medio de esa odiosa reunión familiar de la que no pudieron escapar, y tener que escuchar durante dos horas a aquel tío con el que no se tiene nada en común, cómo escupe necedades ya un poco alcoholizado, de todo y nada a la vez. Lo mismo de política, que de sus últimas vacaciones, da igual. Así se siente uno ante este abominable documental inenarrable. Después de la primera hora me perdí de qué se trata la película: ¿Refugiados sarahuis en Argelia? ¿Una carta del director dirigida a su hija quejándose de la mierda de mundo en el que vivimos? ¿Entrevistas con representantes de la ONU? WTF?! Uno termina con dolor de cabeza. Mención especial a la mejor voz en off del año. Yo sí solté la carcajada en plena sala. ¡Bravo!

3 comentarios:

Christian dijo...

Coincidimos en las primeras dos, que en mi caso, prácticamente son un empate por el primer lugar. Si me preguntan mañana, Whiplash fue mi favorita del año.

Great minds think alike...

Joel Meza dijo...

Chin, en mi lista de lo peor también son puras mexicanas...
Y yo no quería, pero las mexicanas que están en todas las listas de las buenas, pues nomás no se exhibieron en el rancho y tampoco están en disco.

Christian dijo...

Que afan de ver cine mexicano que claramente se ve malo a mil millones de años luz de distancia Joel. Hasta parece manda...

jeje