martes, 13 de enero de 2015

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCLXX



Mommy (Ídem, Canadá, 2014), de Xavier Dolan. La ganadora del Premio del Jurado -ex-aqueo con Adiós al Lenguaje (Godard, 2014)- en Cannes 2014 es un melodrama desatado acerca de una madre viuda y con problemas económicos que, además, tiene que lidiar con su insoportable e incontrolable chamaco de 16 años que padece de hiperactividad y que disfruta desafiando toda forma de autoridad posible.
La película la vi hace apenas unos días, en Palm Springs 2015 y el jurado del que formé parte decidió otorgarle el premio a la Mejor Actriz a la impresionante Anne Dorval por el papel de esta locochona mamá insumergible. En este terreno, en efecto, no hay mucho qué discutir.
El resto del filme no me entusiasmó tanto como a muchos otros colegas, aunque es innegable que Dolan sabe hacer cine y juega con él para lograr los efectos precisos que desea, como en esa ya célebre escena en la que el ingobernable adolescente (Antoine-Olivier Pilon) abre con sus manos el encuadre, de tal forma que la imagen pasa de ser mostrada en 1:1 a 1.85:1. En estos momentos, Dolan parece niño con juguete nuevo. Pero un niño talentoso, sin duda.

La Teoría del Todo (The Theory of Everything, GB, 2014), de James Marsh. Un Oscar-bait que no oculta ser solamente eso. Impecablemente producida, muy bien actuada -por Eddie Redmayne como Stephen Hawking, pero mejor por Felicity Jones en el papel de su devota esposa Jane-, y muy poco más. Estará nominada y ganará una que otra estatuilla, que para eso fue hecha. Mi crítica en el Primera Fila del pasado viernes de Reforma.

5 comentarios:

Christian dijo...

Esa célebre escena en Mommy se me hizo muy buena por todo lo que implica y por el efecto que logra Dolan, Ernesto.

A diferencia de Tom en el granero, donde toda la cinta arranca en formato convencional (widescreen, pues) y hacia la mitad el cuadro se cierra para expresar la sensación de "atrapado sin salida" del personaje, acá la dinámica es al revés, entonces todo el tiempo está uno como atrapado junto con los personajes en ese encuadre perpetuamente claustrofóbico. Y cuando ya se acostumbró uno al formato y piensa uno que así se va a quedar la película, PUMBALE!! En una escena por demás inspirada, emocional y entrañable, donde todos los personajes están en armonía, el chamaco abre el cuadro como diciendo: "me siento bien, me siento liberado de esta cárcel mental que me cargo" y tómala barbon!!! Se abre el cuadro, la magia del cine se hace presente y nosotros como espectadores vemos por primera vez todo el panorama y todo lo que nos estábamos perdiendo por estar atrapados en la neurosis de los personajes. Bueno y de pilón suena Wonderwall en el fondo...

No no no, ESCENÓN!

Pero y qué me dices de esas atmósferas y esos momentos íntimos que logra capturar Dolan como cuando bailan On Ne Change Pas de Celine Dion o cuando las, ahora amigas, están cotorreando y una de ellas dice: "la vida es como el póquer, sin un buen par ya valiste" jajajaja

Y bueno, ese momento donde la
mamá sueña con el futuro y el cuadro se vuelve a abrir, con esa música como de película de Nolan, fuuuuts!!

Me confieso entusiasta de esta película. #TeamDolan

Y pensar que cuando vi Tom En El Granero no me entusiamó tanto. Las vueltas que da la vida je

Saludos!

Christian dijo...

"es innegable que Dolan sabe hacer cine y juega con él para lograr los efectos precisos que desea"

¿Pero que acaso no era justo lo que a Hitchcock le gustaba hacer Ernesto? Jugar con la audiencia y sus emociones y reacciones dentro de una sala de cine?

Y digo esto con todo el respeto y sin ánimos de decir que Dolan es como Hitch, solo lo digo como algo que también hacia el Maestro. Digo, no está mal que un chamaco de 25 años trate de emularlo no?

:)

Christian dijo...

Si acaso tuviera que reprocharle algo a la película (Mommy) es el final, creo que Dolan como que ya no sabe que hacer y lo cierra medio a las prisas.

Que vaya con Rigoberto Pérezcano para que le platique cómo hacer un final abierto que deje a todos con el "Jesus en la boca" como en esa de Carmin Tropical...

Ernesto Diezmartínez dijo...

Christian: Que yo diga que Dolan juega con el cine no es un defecto, por supuesto.

Jeremy Ocelotl dijo...

Aunque sigo prefiriendo Tom en el granero, por sus reminiscencias Hitchcockianas. Mommy me parece hasta el momento el filme más depurado de Dolan tanto discursiva como estilísticamente. Si bien se ha hablado mucho de la escena donde se abre el cuadro la cual por cierto es genial; Dolan parece haber dejado atrás esa sobresaturación de estilos e influencias en sus filmes, presentes en I Killed My Mother o Los amores Imaginarios, que resultaban en una innecesaria distracción. Incluso me atrevería a decir que ya descartó aquellos elementos que tomaba prestados de otros directorez y vio que no le funcionaban, y se quedó con aquellos que terminan por generarle una producción más cohesiva. Por otro lado, creo que Dolan es un excelente guionista, más cuando se trata de escribir diálogos hiperrealistas, además de insinuar emociones, y su nuevo estilo más sobrio acentúa esta virtud del realizador. Y pasándome al terreno discursivo, me parece que Dolan a su corta edad ha generado una filmografía si bien algo dispar, reconocible el discurso que las une. SI bien el personaje masculino deja de ser homosexual, el supuesto "trastorno" del hijo del demonio de Mommy, su madre y la vecina tartamuda, se unen a una serie de personajes marginales y (auto) marginados de los demás filmes de Dolan. Y aunque no presente en todos sus filmes la ausencia del padre, y la figura materna juegan un papel principal. Lo interesante recae es que Dolan cada vez profundiza más en los tópicos que le interesan, pues a pesar de todo el griterío en I Killed My Mother la exploración madre e hijo se sentía un tanto superficial, y no le llegaba los talones a la que se hace en Mommy. Si la elección del soundtrack era genial en Tom en el granero, en Mommy lo es de nuevo, temas tan famosos como White Flag de Dido, Vivo per Lei de Andrea Boccelli, y Colorblind de Counting Crows revelan en su líricas los pensamientos y emociones de los personajes, y demuestran que Dolan no mete canciones a su películas nomás porque le gustan.