domingo, 12 de abril de 2015

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCLXXXIII



En el Último Trago (México, 2014), de Jack Zagha Kababie. El segundo largometraje de Zagha Kababie (opera prima mucho más lograda Adiós Mundo Cruel/2011), es una comedia en el formato del ensemble de la tercera edad, que ya no es novedad en el cine mexicano del nuevo siglo desde Por Si No Te Vuelvo a Ver (Villaseñor, 2000). 
Cuatro ancianos que se reúnen todos los días a jugar dominó ven cómo uno de ellos, Pedro (Pedro Weber "Chatanuga") muere sin cumplir su sueño: que la servilleta en la que el mismísimo José Alfredo Jiménez escribió su primera versión de "Yo" y que le regaló a Pedro en alguna borrachera, sea exhibida en el museo dedicado al compositor en Dolores Hidalgo, Guanajuato. Así pues, los tres viejitos restantes (José Carlos Ruiz, Luis Bayardo y Eduardo Manzano) salen de la ciudad de México hacia Guanajuato a cumplir el último deseo de su fallecido cuate. 
La intención es hacerle un homenaje a la música de José Alfredo Jiménez a través de esta amable road-movie gerontofílica y, por supuesto, siempre será un placer escuchar las canciones de José Alfredo. Sin embargo, la cinta no funciona: no es suficientemente emotiva ni me pareció particularmente graciosa. Eso sí, la realización es muy funcional y los veteranos intérpretes están irreprochables.

¡Qué Extraño Llamarse Federico!: Scola Cuenta a Fellini (Che Strano Chiamarsi Federico: Scola Racconta Fellini, Italia, 2013), de Ettore Scola. El más reciente largometraje del maestro Scola es una oda nostálgica al extrañado -por Scola y por quien guste del cine- Federico Fellini. Dominado por una inspiración claramente fellinesca, Scola nos presenta al joven Federico llegando a la Roma de la pre-guerra para trabajar como caricaturista en el magazine satírico Marc'Aurelio, mismo sitio al que llegará Scola a trabajar ocho años después siendo apenas un adolescente. 
Con todo y sus diferentes edades y sus temperamentos distintos, Scola y Fellini compartieron no solo la misma chamba original en la citada revista, sino también inclinaciones artísticas similares y un mismo actor icónico, Marcello Mastroianni, que aparecía muy guapo con Fellini y muy feo con Scola, tal como se lo reclama a este último la madre de Marcello. La película es un conmovedor homenaje no solo al amigo que falleció en 1993 sino, también, al cine que hizo y que sigue vivo y vigente en la memoria, por lo menos en la de quien esto escribe. 

Zonas Húmedas (Feuchtgebiete, Alemania, 2013), de David Wnendt. Una encantadora cinta escatológica -y no, no es un oxímoron- en la que una jovencita (extraordinaria Carla Juri en un papel que podría convertirla en una estrella) explora su cuerpo como una forma de rebeldía y auto-exploración no sólo física sino existencia. Mi crítica en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado.

3 comentarios:

Travsam dijo...

una semana en donde llegaron algunas cintas atrasadas, pero decidi irme por Guardianes de Oz y... darme cuenta que El Mago de Oz dejo una vara muy alta y copiar la historia y cambiarle dos o tres monitos no resuelve absolutamente nada...

Joel Meza dijo...

¿Y le habrán pagado los derechos a Disney los de Oz azteca?

Joel Meza dijo...

Intenté ver En el Último Trago, que acaba de poner en netflix y no pude pasar de unos 30, 40 minutos. Como dices, la película no me pareció chistosa ni emotiva. Pero lo que me hizo picarle definitivamente al stop fueron las entregas de los diálogos. No sé si son los textos o de plano los actores no le echaron ganas: todo me sonó falso y ya de plano no aguanté cuando llegó la escena del pintor rural que convierte la b en v y luego firma la servilleta. Parecía obra de teatro de secundaria, pero de las malas.