lunes, 8 de junio de 2015

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCXCI



Qué difícil es ser un dios (Trudno byt bogom, Rusia, 2013), de Aleksey German. El último y póstumo largometraje de Aleksey German (1938-2013), terminado por su esposa-guionista Svetlana Karmalita y su hijo Aleksey German Jr. es un incomprensible y apabullante delirio cinematográfico ubicado en un planeta distinto a la Tierra pero muy parecido a ella, aunque en otra época, pues sus habitantes viven en una suerte de lodosa, sucia y horrenda Edad Media.
Olvídese de la historia: nadie que ha visto la película le ha podido entender por completo, a menos que se haya leído la novela homónima de los hermanos Strugatskiy o, por lo menos, un resumen de ella. Baste señalar que estamos ante un inabarcable ejercicio visual de casi tres horas de duración, entre un Monty Python sin sentido del humor y la obra del Bosco o Brueghel. Dudo que pueda ver algo parecido en cine en este año... o en cualquier año.

Spy: una Espía Despistada (Spy, EU, 2015), de Paul Feig. La tercera colaboración entre el cineasta Feig y la comediante Melissa McCarthy -en vías de convertirse en una genuina estrella cómica- es una divertida parodia jamesbondesca con una agenda femenina/feminista que sale a colación entre una avalancha de gags físicos y one-liners. Mi crítica in extenso por acá.

Ciencias Naturales (Argentina-Francia, 2014), de Matías Lucchesi. La opera prima de Lucchesi, ganadora en Guadalajara 2014 del Mayahuel a Mejor Película Iberoamericana, a Mejor Guion -del propio Lucchesi en colaboración con Gonzalo Salaya- y a Mejor Actriz -compartido por las dos protagonistas- ha llegado finalmente al circuito cultural defeño un año después de su exhibición festivalera. 
En el interior de Córdoba, una terca niñita de 12 años, Lila (Paula Hertzog, la protagonista de la también notable El Premio/Marcovitch/2011), matriculada en un internado rural, decide escaparse de la escuela para ir en busca de su desconocido papá. La única pista que tiene es una plaquita que identifica el negocio que colocó una antena, pues aparentemente su padre se dedicaba a eso. Como la niña no entiende de razones, su maestra de ciencias naturales, Jimena (Paola Barrientos), la acompaña en su búsqueda.
Esta road-movie femenina es, también, una inteligente película de maduración y crecimiento infantil bien actuada por la dupla Hertzog-Barrientos. Aunque el guion de Lucchesi-Salaya parte de una premisa muy solemne -la búsqueda del padre, nada menos-, la dirección del cineasta debutante es sensible sin llegar nunca al chantaje sentimental ni a las ñoñerías. 

Estocolmo (España, 2013), de Rodrigo Sorogoyen. Lo que inicia como un buen ejercicio linklateriano (especialmente de Antes del Amanecer/1995) termina autosaboteándose con un innecesario desenlace tremendista. Mi crítica en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado. 


1 comentario:

Christian dijo...

Qué difícil ver Que Difícil Ser un Dios, la Cineteca la tiene programada a las 20:30hrs todos los días. Anda saliendo uno de ahí todo mafufeado y casi a medianoche.

A ver si le puedo hincar el diente, se escucha bien locota así como Marketa Lazarova o Barbarella o esas mafufadas...