domingo, 23 de agosto de 2015

Resultados: Amor en Forma



Llegué tarde y mal al cine de Andrew Bujalski. A pesar de la buena crítica que arrastraron sus tres primeros filmes (Funny Ha Ha/2002, Mutual Apreciation/2005 y Beeswax/2009), no he visto ninguno de ellos, en parte debido a que no merecieron estreno comercial en México. Y, por desgracia, la primera cinta de Bujalski que cayó en mis manos fue Ajedrez de Computadora (2013), que consideré tan insoportable -escribí de ella por acá- que no me quedaron ganas de revisar ninguna de las tres primeras películas del cineasta avecindado en Austin. 
Con todo, la curiosidad me ganó: después de leer o escuchar los encendidos elogios de varios respetables colegas al quinto largometraje de Bujalski, decidí arriesgarme y ver, pues, Resultados: Amor en Forma (Results, EU, 2015), su primera película con estrellas de cine y con un presupuesto respetable. El resultado me sorprendió: con todo y lo convencional de la historia -estamos ante una comedia romántica con triángulo amoroso incluido-, Bujalski atrapa por las insólitas relaciones que presenta entre sus tres personajes, por la capciosa definición existencial de cada uno de ellos y por el descubrimiento que significó -por lo menos para mi- Cobi Smulders.
Danny (Kevin Corrigan) es un tipo inarticulado, fofo y bastante inútil -no sabe cómo programar su televisión y mucho menos conectar la computadora a la tele- pero tiene una sola gracia muy importante. O, más bien, millones de gracias: Danny es un multimillonario ocioso al que le sobra el tiempo y el dinero pero, también, el aburrimiento o la franca depresión. Con el objetivo de estar en forma -o, más bien, de tener un cuerpo que resista un puñetazo-, Danny contrata los servicios particulares del gimnasio "Power 4 Life", dirigido por el gurú del ejercicio Trevor (Guy Pearce sin ocultar -ni explicar- su acento australiano). El tipo, que tiene sueños de engrandecer su negocio, manda a la casa de Danny a Kat (Smulders), la mejor entrenadora que tiene pero también la más exigente, difícil y neurótica. 
El guión escrito por el propio Bujalski sorprende dentro de su planteamiento más convencional: sí, en efecto, estamos ante una comedia romántica, pero no necesariamente entre la típica pareja/dispareja; Danny es el personaje central del filme en más de un sentido y, sin embargo, el hecho de que Guy Pearce sea el actor más importante del reparto se va justificando poco a poco, pues en la medida que avanza la cinta su Trevor gana más espacio; Kat es, por supuesto, el bien ejercitado objeto del deseo tanto de Danny como de Trevor, pero no es la delicada damisela ni la excéntrica chistosona. Kat es una mujer atractiva -ni quien lo dude- pero también es endiabladamente complicada y, encarnada por una magnética Cobi Smulders, la mujer atrae pero, también, da miedito -o, bueno, por lo menos a mí.  
Los tres personajes buscan más o menos lo mismo -el éxito, el amor, o, vaya, por lo menos no estar solos-, pero ninguno de ellos quiere o puede articularlo como debe. Los tres se complementan de una u otra manera -Trevor cree infantilmente en lo que dice, pero no tiene en qué caerse muerto; Danny no cree en nada, pero tiene dinero y cierto grado de lucidez; Kat tiene la voluntad y la fuerza de la que carecen Danny o Trevor, pero nada de estabilidad- y, sin embargo, perversamente, se alejan uno del otro. Boicotean al de al lado y, de paso, se boicotean a sí mismos.
Quienes conocen toda la obra de Bujalski han escrito que Resultados... es la cinta más accesible del cineasta: que es su primera película del mainstream, que es casi hollywoodense. Y, sin embargo, el filme no es tan convencional como la fórmula lo indica. Dicho de otra manera: y sin embargo, Bujalski se mueve. 

2 comentarios:

Christian dijo...

Bujalski es el de Ajedrez de Computadora? No me acordaba.

N'ombre ni loco me vuelvo a aventar alguna de sus películas.

Christian dijo...

Eso de que el tipo se quiere poner en forma para resistir un puñetazo me recordó a Kevin Spacey en American Beauty donde su personaje se quería poner en forma porque se quería ver bien, desnudo.

Jo