lunes, 12 de octubre de 2015

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCCIX



Carmín Tropical (México, 2014), de Rigoberto Pérezcano. Una suerte de film-noir a la mexicana, ubicado en Juchitán, el segundo largometraje de Pérezcano lo ubica no como una promesa sino como una realidad del cine mexicano del nuevo siglo. Mi crítica en el Primera Fila de Reforma del viernes pasado.

Familia Gang (México, 2014), de Armando Casas. Otro segundo largometraje nacional más, aunque, desde mi perspectiva, no tan logrado, ni de lejos, como el de Pérezcano. Escribí de Familia Gang cuando la vi hace más de un año en Guadalajara 2014, por acá.

Asteroide (México, 2014), de Marcelo Tobar. Vi el segundo largometraje de Tobar (opera prima Dos Mil Metros (sobre el nivel del mar)/2008 no vista por mí) hace un año en Río 2014 y la volví a ver hace unos meses en Durango 2015, en donde por un pelito ganó el premio del jurado de la crítica, que discutió -discutimos, más bien- abiertamente y frente a todo el público.
Mis elogios -y los de mis compañeros Fernanda Solórzano y Erick Estrada- a la película pueden escucharse por acá. Solo agregaré que se trata de una cinta realizada con un rigor estilístico notable, no solo en el manejo del encuadre sino hasta en el diseño de producción, que transmite la soledad, alienación y hasta fracaso de los dos personajes centrales, bien interpretados por Sophie Alexander-Katz y Arturo Barba. 

La Fiesta de Despedida (Mita tova, Israel-Alemania, 2014), de Tal Granit y Sharon Maymon. El anciano ¿ingeniero? Yehezkel (Ze'ev Revach) vive con su mujer Levana (Levana Finkelstein) en un asilo de ancianos, en donde se entretiene tratando de solucionar los problemas de sus amigos y compañeros, sea construyendo algún aparato (diseña un dispensador de medicinas para su esposa), sea hablando por teléfono a alguna ancianita gagá para decirle que es el mismísimo Señor y que le eche ganas a eso de seguir viviendo, porque en el Cielo no hay espacio ahorita para alguien más.
El tono jovial de los primeros minutos del filme se vuelve oscuro cuando Yana (Aliza Rosen) le pide ayuda a Yehezkel para aplicarle la eutanasia a su marido agonizante de cáncer Max (Schmuel Wolf). Al inicio Yehezkel se niega pero ante la insistencia de Yana y con la ayuda del veterinario retirado Daniel (Ilan Dar) y el expolicía enclosetado Raffi (Raffi Tavor), construye una máquina -basada en una similar patentada por el Dr. Philip Nitschke- por la cual el enfermo puede quitarse a sí mismo la vida. El problema, claro, es que el éxito de esa operación provoca que alguien más se acerque y luego otro más y después...
La Fiesta de Despedida se mueve entre la comedia de costumbres -hay un rolling gag muy efectivo que involucra a un agente de tránsito- y el duro melodrama sobre la vejez, la inevitable decadencia y la muerte. La película no siempre es exitosa -hay por ahí un interludio musical francamente inexplicable; algunos giros argumentales no están desarollados-, pero nunca se pierde el interés en ella. Y el reparto, eso sí, es impecable. La cinta ganó el premio del público en Venecia 2014.