martes, 26 de enero de 2016

Distrital 2016: Estrenos Mexicanos/II



¿No es muy pronto para afirmar que Isaac Ezban es un autor? Después de todo, el cineasta defeño -o capitalino o traficalino o como quieran llamarse ahora los chilangos- tiene menos de 30 años de edad y no tiene más que dos largometrajes en su haber. Sin embargo, es imposible negar las similitudes temáticas y estilísticas entre su opera prima El Incidente (2014) y su segundo largometraje, Los Parecidos (2015), presentado en la sección de Estrenos Mexicanos en Distrital 2016. Es más: Los Parecidos tiene una conexión más que clara con una obra anterior de Ezban: su extraordinario mediometraje humorístico-fantástico Cosas Feas (2010). En todo caso, para evitar que alguien levante demasiado las cejas con incredulidad, anotemos que la obra fílmica de Ezban tiene elementos autorales. Dejémoslo así. Por lo pronto.
Los Parecidos, mejor largometraje latinoamericano en Sitges 2015 es, como El Incidente y Cosas Feas, una historia que se mueve entre entre ese espacio discutido y discutible que separa y une al cine fantástico con la ciencia ficción. 
Estamos un 2 de octubre de 1968, en una estación de autobuses en algún pueblito perdido del interior mexicano. La noche es oscura, la lluvia es torrencial, los autobuses no llegan y un tipo barbado llamado Ulises (Gustavo Sánchez Parra) está desesperado porque no puede viajar a la Ciudad de México donde está su mujer a punto de parir. En la casi desierta estación de autobuses está un boletero (Federico Becerril) que no sirve de mucho, una anciana indígena monolingüe (María Elena Olivares)  y una mujer en el baño (Catalina Salas). La histeria creciente de Ulises no mejora cuando llegan más personas a la estación: una joven mujer embarazada (Cassandra Cianguerotti), un médico (Humberto Busto) y otra mujer (Carmen Beato) con su hijito muy enfermo (Santiago Torres). Algo provoca que la desconfianza y la paranoia vaya aumentando progresivamente entre todos ellos: el comportamiento de los personajes se vuelve cada vez más extraño, errático, incluso violento.
Como en El Incidente, Ezban demuestra mucho aplomo en el manejo de su puesta de imágenes: diseño de producción intachable, fotografía en colores deslavados que nos ubican en una atmósfera opresiva, cámara ágil de Isi Sarfati, música ad-hoc de Edy Lan...  Y, sin embargo, en la medida que la película avanza, esta se vuelve reiterativa, irritante, tan histérica como esos personajes encerrados en esa desesperante noche de diluvio. La historia, escrita por el propio Ezban, parece no ir a ningún lado. Y cuando uno -yo, pues- daba por perdido el segundo largometraje de Ezban, llega cierta vuelta de tuerca argumental y todo cobra sentido.
Más cercana en su estructura a Cosas Feas que a El Incidente -de hecho, comparte la misma voz en off narrativa de Carlos Aragón-, Los Parecidos está planteada en cierto terreno temático y genérico para luego transformarse, de improviso, en otra cosa. En sus últimos minutos, todos los elementos excesivos y repetitivos de la historia y hasta el registro histérico de todo el reparto tienen una explicación lógica... por lo menos en el universo fantástico de la cinta. Por supuesto, no voy a revelar cuál es esa famosa vuelta de tuerca, aunque puedo adelantar que nos remite no solo a la teleserie de culto La Dimensión Desconocida sino, en particular, a cierto episodio de la dispareja pero interesante versión fílmica, aquella dirigida por Steven Spielberg, Joe Dante, John Landis y George Miller en 1983.
Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Ezban es ya un autor fílmico o no? Yo diría que dejemos esa discusión para cuando aparezca su siguiente película. Porque si Ezban no lo es, está en el camino de serlo. Y uno que puede ser importante.