lunes, 18 de abril de 2016

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCXXVI




Desierto (México-EU, 2015), de Jonás Cuarón. Un eficaz thriller en el que Gael es perseguido por el nuevo villano de The Walking Dead y un feroz chucho en el desierto de la frontera gringo-mexicana. Mi crítica en el Primera Fila del viernes pasado de Reforma. (** 1/2)

El libro de la selva (The Jungle Book, EU, 2016), de Jon Favreau. Esta nueva versión semi-animada (un niño actor con animales digitalizados) es, probablemente, mejor que la exitosa cinta animada de los años 60. Mi crítica, in extenso, por acá. (***)

Avenida Cloverfield 10 (10 Cloverfield Lane, EU, 2016), de Dan Trachtenberg. Una joven (Mary Elizabeth Winstead) huyendo de una relación fracasada termina accidentándose en la carretera. Cuando despierta, está encadenada a una cama y su guardián/salvador (John Goodman) le dice que la tiene encerrada por su bien, pues allá arriba -se entiende que están varios metros bajo tierra- Estados Unidos ha sido atacado por los rusos, los chinos, los marcianos o los surcoreanos (¿o los norcoreanos?: bueno, los coreanos que están locos). Un thriller de crecimiento y maduración femenina/feminista realizado con indudable vigor. Mi crítica, in extenso, próximamente en este blog. (**)

Un Ilustre Desconocido (Un Illustre Innconu, Francia, 2014), de Matthieu Delaporte. El tercer largometraje de Delaporte inicia con el aparatoso suicidio del protagonista, el tímido, serio y antisocial cuarentón Sébastien Nicolas (Matthieu Kassovitz), que hace explotar su casa dejando abierta las llaves del gas. 
Como suele suceder con este tipo de aperturas narrativas, lo que veremos a continuación son las circunstancias que llevaron a Nicolas a quitarse la vida. Parece una estructura muy convencional –y lo es- pero la historia no lo es tanto.
Nicolas es un agente de bienes raíces que tiene una muy particular obsesión: usurpa la identidad de sus clientes. Así, mientras enseña un departamento a un posible comprador, lo estudia detenidamente, ve cómo habla y camina, lo sigue con todo cuidado y luego, en su casa, en un cuarto secreto que es una suerte de camerino, crea la máscara precisa, el cabello perfecto, se coloca la ropa adecuada y sale a la calle como, por ejemplo, un florista alcohólico. Y, después, ¿por qué no?, como el misántropo violinista Henri de Montalte.
Aunque no hay una explicación del comportamiento de Nicolas, las razones para hacer lo que hace son obvias: al tomar una vida ajena a él y convertirse en otra persona, el grisáceo vendedor de bienes raíces –que además lleva peluquín en su verdadera identidad- puede vivir de verdad. Por eso mismo no duda en llevar al extremo su tarea y si las decisiones que toma convierten a Un Ilustre Desconocido en una película cada vez más implausible, también la hacen más interesante.
Kassovitz está extraordinario en el papel doble –más bien múltiple- de Nicolas y de Montalte. Su personaje es, de alguna manera, también un actor: alguien que no puede vivir si no es a través de la interpretación de alguien más. Me pregunto si no hay algo de la enfermedad de Sébastien Nicolas en muchos actores. (**)

4 comentarios:

Joel Meza dijo...

Chale: decir que, en Desierto, Gael es perseguido por el malo de The Walking Dead es como decir que Compadres es sobre la pareja dispareja formada por un chamaco gringo y el que sale en Sabadazo...

Champy dijo...

Joel, No sólo eso, decir que solo perseguían a Gael el nuevo villano de The Walking Dead y el feroz chucho es discriminar a la pobre yunta de paisas que se escabechan el par de sanguinarios malechores.
Como que así le describiría Trump.

2046

Joel Meza dijo...

Por eso hay que poner la barda, para que no nos persigan gringos enriflados...

Ernesto Diezmartínez dijo...

Champy: Pos es que la única estrella era Gael. Ni modo.

J