lunes, 25 de abril de 2016

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCXXVII



Los Muertos (México, 2014), de Santiago Mohar Volkow. Un grupo de muchachos de la alta sociedad, ociosos, desobligados, borrachos, drogos, indolentes, malhablados y hasta incestuosos, organizan un bacanal en la casota de uno de ellos. Al día siguiente, dos parejas y el hermanito menor de una de las muchachas, siguen el güateque en una casa de campo fuera de la Ciudad de México.
Mohar muestra de forma descarnada dos Méxicos, ninguno de ellos particularmente agradable. Es decir, por un lado está el mundo de estos mirreyes quienes viven en su pequeña burbuja de privilegios, y por el otro tenemos la violenta realidad que está a la vuelta de la esquina: al guarura de uno de los muchachos le roban el auto a punta de pistola, a otro chamaco le bajan su camionetón cuando está manejando briago, otro más cuenta como si fuera gracia cierto atraco sufrido con el psicólogo, los cinco protagonistas ven los cadáveres abandonados de un grupo de ejecutados dentro de un auto...
Por desgracia, el desenlace no solo resulta gratuito sino que termina siendo aleccionador. Acaso hasta moralista. Algunos recursos narrativos -como el repetir alguna escena desde el punto de vista de uno u otro personaje, en una suerte de bucle temporal- no son particularmente necesarios. Con todo, la película se deja ver hasta el final con interés. (* 3/4)

Carneros (Hrútar, Islandia-Dinamarca, 2015), de Grímur Hákonarson. Estamos en algún remoto pueblo al norte de Islandia. Dos hermanos, Gummi y Kiddi (Theodor Juliusson y Sigurdur Sigurjonsson), viven a solo unos metros de distancia, en sus respectivas granjas ovejeras. Por alguna razón que no necesitamos conocer, los dos ancianos no se pueden ver ni en pintura. Es más, se sabe que no se dirigen la palabra desde hace 40 años. 
La rivalidad de los dos hermanos no termina ni empieza en esa ¿traición? cometida por alguno de ellos hace varias décadas: Gummi y Kiddi son los mejores criadores de ovejas del pueblo, así que cuando llega el concurso anual para nombrar al mejor carnero del ejido -o de ese lugar pues- y gana el ejemplar de Kiddi, Gummi descubre que los animales de su hermano padecen de una peligrosa enfermedad, muy similar a la de las vacas locas. ¿Resultado?: todo el hato de Kiddi debe ser sacrificado para evitar cualquier contagio. Lo malo es que no solo las ovejas de Kiddi deben ser eliminadas: todas las ovejas del pueblo, sospechosas de poder haber sido contagiadas -incluyendo, claro, las del hermano delator- deben también ser sacrificadas.
Hákonarson se mueve hábilmente entre la impávida comedia de costumbres centrada en la personalidad de sus dos personajes centrales y el entrañable melodrama fraternal, en el que los gélidos paisajes islandenses juegan un papel fundamental para el re-encuentro de los dos carneros del título, que no son esos misteriosos y carismáticos animalitos, sino esos dos hermanos granjeros, tercos como mulas -o como carneros, pues. (** 1/2)

¡Salve, César! (Hail, Caesar, EU, 2016), de Joel y Ethan Coen. El más reciente largometraje de los Coen es no tanto una parodia del cine de estudio del Hollywood de los años 50, sino un encendido homenaje al poder mismo de las películas creadas en esa época -o en cualquier otra. Puede ser que los Coen no crean en ningún Dios -que es soltero y está muy enojado, como dice un rabino en cierta hilarante escena en la película- pero sí creen, con fe ciega, en el cine. Mi crítica, in extenso, en los próximos días en este mismo blog. (***)

Las Elegidas (México-Francia, 2015), de David Pablos. El segundo largometraje de Pablos es una sobria pero sólida denuncia sobre el negocio (¿o de plano la cultura?) de la trata de blancas en el norte del país. Mi crítica en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado. (** 1/2)

3 comentarios:

Christian dijo...

Yo solo vi Hail Caesar y coincido, muy buena.

Si no pescaron a la primera y sin guglear, lo de Carlotta Valdes, no me hablen.

:P

Christian dijo...

La película resume todo su discurso esa frase que le dice Brolin a Clooney en cierta escena: "now go on and be a movie star!"

Así de simple.

Christian dijo...

Por cierto, la secuencia musical de los marineros en el bar, me pareció brillante, de lo mejor que han hecho los Coen y eso que hacen cosas grandiosas a cada rato...

Peliculón sin duda.