lunes, 10 de octubre de 2016

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCLI





Pasión por las letras (Genius, EU-GB, 2015), de Michael Grandage. Más una buena idea que una buena película, la opera prima del director teatral Grandage está centrada en la cercana relación profesional entre el "genial" escritor ahora casi olvidado Thomas Wolfe (Jude Law) y su editor de cabecera Max Perkins (Colin Firth) que, por si fuera poco, era también, en esos tiempos, el editor de Scott Fitzgerald y Hemingway. ¿Cuántas películas conoce usted que traten del trabajo de un editor literario? Solo por eso, por lo curioso del tema, vale la pena este palomazo. Mi crítica en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado. (* 1/2)

Viral (Ídem, EU, 2016), de Henry Joost y Ariel Schulman. El más reciente largometraje de la pareja de cineastas Joost y Schulman (notable opera prima Catfish/2010 tercer y cuarto episodios de la serie Actividad Paranormal/2011 y 2013, la reciente Nerve: un juego sin reglas/2016) es una película de infectados que, al mismo tiempo, funciona como un melodrama de crecimiento juvenil y fraternal.
Dos hermanas recién llegadas a un pueblito desértico californiano, Stacy y Emma Drakeford (Analeigh Tipton muy sazona y Sofia Black-D'Elia, respectivamente), tienen que lidiar prácticamente ellas solas -sus padres no están a la mano- con un virus que azota al lugar en el que viven, a todo Estados Unidos y, de pasada, al resto del mundo. La enfermedad es transmitida por un parásito -una especie de gusano cronenbergiano- que vuelve locas y hambrientas a las personas. 
La película no es más que una entretenida B-movie sin muchas ambiciones pero está realizada con suficiente solvencia, por más que es evidente que los directores Joost y Schulman no contaron con mucho presupuesto que digamos (* 1/2)

Sangre de mi sangre (Blood Father, Francia, 2016), de Jean-Francois Richet. El octavo largometraje del francés internacionalizado Richet (decente remake Masacre en la Cárcel 13/2005) es una convencional pero bien hechecita B-movie centrada en la redención de un viejo expresidiario y adicto que tiene que sacar juventud de su pasado si quiere salvar el pellejo de su hija, cuya vida es amenazada por las huestes de un narco-junior mexicano.
Lo que hace que Sangre de mi sangre sea algo más que un simple palomazo de fin de semana es que el protagonista es, nada menos, Mel Gibson. Su presencia de auténtica estrella de cine de cine -ese mirada exasperada, ese ritmo implacable para las one liners, esa escena en la que lo vemos en moto cual feroz Mad Max redivivo- convierte a este divertimento menor en una suerte de reflexión auto-consciente del propio Gibson sobre sí mismo, sobre las criaturas cinematográficas que ha encarnado y sobre su propia vida privada que se ha vuelto demasiado pública. 
La historia, por supuesto, es lo de menos. A lo sumo, funciona como mero excipiente para el lucimiento de Gibson, quien está rodeado de buenos actores secundarios -William H. Macy, Richard Cabral, Michael Parks- y de un correcto Diego Luna en una especie de cameo extendido con todo y sorpresa incluida. 
Un plus: como director de cine de género, Richet sabe su negocio y no faltan a lo largo del filme los buenos momentos de balazos, persecuciones y acción pura. (**)

Desde allá (Venezuela-México, 2015), de Lorenzo Vigas. La ganadora del León de Oro en Venecia 2015 finalmente se ha estrenado en nuestro país. Mi crítica, acá. (** 1/2)

2 comentarios:

Joel Meza dijo...

Yo ví Kubo. Buena, pero de las 4 de Laika, esta va en 4o lugar en mi Laikámetro.

Christian dijo...


Queseso de que Analeigh Tipton está muy sazona? Muy sazonada? Como un buen bistec?