jueves, 25 de mayo de 2017

En línea: Canción de amor



Curioseando entre los títulos recientes disponibles en Netflix me encontré con Canción de amor (Lovesong, EU, 2016), cuarto largometraje de la cineasta coreana avecindada en Estados Unidos So Yong Kim (Treeless Mountain/2008), una pequeña película femenina que fue presentada en concurso en Sundance 2016 y que apenas mereció estreno comercial en Estados Unidos en febrero de este año –en México, por supuesto, nunca llegó a la pantalla grande. 
En todo caso, con tres meses de distancia de su estreno comercial estadounidense, la cinta de Kim ya está disponible para su consumo hogareño a nivel mundial: los buenos nuevos tiempos de la cinefilia del siglo XXI, por más que algunos hagan rabietas en Cannes y puntos intermedios.
De hecho, Canción de amor es una película ideal para la pantalla casera: pequeña, modesta, intimista. Sarah (notable Riley Keough, nieta de Elvis y Priscilla Presley) es una joven madre veinteañera casi soltera. Y escribo casi porque su ausente marido (el cineasta Cary Fukunaga en cameo) solo hace acto de presencia vía Skype, pues permanece lejos del hogar, trabajando en algún proyecto arquitectónico importante.
Aburrida, deprimida y lidiando sola y su alma con su precoz hijita de tres años Jessie (Jessie Ok Gray, hija de la directora con su marido y coguionista Bradley Rust Gray), Sarah recibe la visita de su entrañable amiga de toda la vida, Mindy (Jena Malone, efusiva), con quien sale a la carretera a recordar viejos tiempos, echarse un trago (o varios) e intercambiar confesiones, mientras se hacen cargo, cual mamás/hermanas-mayores de la inquieta Jessie.
Hacia la mitad de la cinta, Canción de amor me hizo recordar otra pequeña película indie, Old Joy (Reichardt, 2006), un íntimo filme masculino sobre dos amigos que se re-encuentran en algún bosque de Oregon para pasar un fin de semana juntos. Sin embargo, lo que en el filme de Reichardt es apenas una sugerencia –o una posibilidad de interpretación, en todo caso-, en Canción de amor es plena certeza: entre la libre Mindy y la acorralada Sarah hay más que mera amistad, por más que no quieran aceptarlo/confrontarlo.
En todo casi, tres años después de ese re-encuentro, Sarah viaja con una crecidita Jessie (Sky Ok Gray, la otra hija de la cineasta), a Memphis, pues Mindy se casará ahí con un tal Leif (Ryan Eggold), un tipo agradable que siempre está rodeado de una familia y un grupo de amigos especialmente ruidosos. Ahí, mientras Sarah colabora en los preparativos de la boda, volverá a resurgir la relación aceptada/no-aceptada entre las dos amigas.
La puesta en imágenes de Guy Godfree y Kat Westergard –que filmaron cada uno de los dos segmentos de los que está formado el filme- privilegia una cámara móvil, nerviosa, con abundancia de primeros planos, lo que hace brillar a las dos actrices protagónicas, especialmente a Keough, quien presume una escena final tan conmovedora como desgarradora. Es probable que, en este momento, no haya una mejor actuación femenina en la cartelera comercial de la pantalla grande. 

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Se agradecen mucho las recomendaciones de netflix. Es una marea tan grande que una buena isla en la cual desembarcar es mas que bienvenida :)

Champy dijo...

En verdad toda una sorpresa...

Formidables ambas.

2046

Ernesto Diezmartínez dijo...

Anónimo: De eso se trata.