domingo, 2 de julio de 2017

En línea: Mujeres del siglo XX



Estoy convencido que la pobreza de la distribución fílmica en nuestro país se debe, por un lado, a una dinámica tecnológica/económica imparable –el derrumbe de los tiempos en las distintas ventanas de distribución, la lenta pero segura preeminencia del streaming para el consumo de contenidos audiovisuales televisivos/cinematográficos-, pero también, por otra parte, a una simple pereza de nuestros distribuidores nacionales.
Véase el caso una película estadounidense que, a pesar de haber recibido muy buenas críticas y hasta una nominación al Oscar 2017, no mereció distribución comercial en pantalla grande en nuestro país. No importa que el filme presuma un excelente reparto y que, incluso, se trate de una cinta accesible para el gran público. Por alguna razón que desconozco –pero que, sospecho, en este caso es simple pereza y la aversión de tomar el mínimo riesgo-, la película no llegó a México.
La cinta en cuestión es Mujeres del siglo XX (20th Century Women, EU, 2016), una sólida película femenina/feminista que ya está disponible para su revisión en el sitio web de Cinepolis Klic por solo 40 pesitos. 
Nominada al Oscar 2017 a Mejor Guion Original, Mujeres del siglo XX está ubicada en Santa Barbara, California, en 1979 y tiene como narrador en off a Jamie (Lucas Jade Zumann), un adolescente de 15 años que vive, sin figura paterna a la vista, en una enorme casa en perpetua renovación, al lado de su más que madura madre liberal Doroteha (Annette Benning) que, para completar el gasto, renta un par de habitaciones a una suerte de chalán hippioso llamado William (Billy Crudup) y a una joven fotógrafa convaleciente de cáncer, Abbie (Greta Gerwig). El cuadro de personajes lo completa la aventada adolescente Julie (Elle Fanning), que no vive ahí, pero que acostumbra escalar hacia la habitación de Jamie para dormir platónicamente con él. O sea, nomás para dormir.
El pretexto que detona la acción cómico-dramática de la cinta es la enorme diferencia generacional entre la Dorothea y su hijo Jamie –ella nació en plena Depresión, el chamaco a mediados de los años sesenta-, por lo que ella le pide ayuda a la feminista Abbie y a la precoz Julie que le ayuden a “educar” a su hijo.
Como en su anterior cinta, Beginners, así se siente el amor (2010), el cineasta/guionista Mike Mills se muestra más interesado en la descripción del carácter moral de sus personajes que en cualquier otra cosa. Y en este caso, como el nombre del filme lo indica, la película está centrada en esas tres mujeres del siglo XX de distintas generaciones –la mujer de la Depresión, la joven baby-boomer Abbie, la adolescente sesentera Julie- y cómo las ve el hombre que vive en medio de ellas, el ocasional narrador en off Jamie.
Sin embargo, Mills es demasiado buen guionista para convertir a Jamie en el único filtro por el que conocemos y analizamos a todos estos personajes: su voz –que, de hecho, es la voz del propio cineasta, apenas disfrazada- es alternada con la de Dorothea que, a lo largo del filme, nos informará de su pasado y hasta de su futuro, cual juego narrativo cortazariano, en el que madre e hijo funden sus voces para contar una historia común que, por la diferencia de perspectivas, resultará ser tan diferente. Pero es lo que sucede siempre: padres e hijos compartimos la misma historia y, al mismo tiempo, vivimos en épocas muy distintas. 

1 comentario:

Adolfo dijo...

Muy buena tu crítica, sin embargo le agregaría algunas líneas a dar una opinión sobre los actores secundarios de este largometraje, gracias!